El olor de un carro nuevo es algo sensual

Reconoce que no es un apasionado por los carros, aunque ha tenido vehículos muy buenos. Y de los carros, lo mejor para Fernán Martínez es su olor a nuevo. Eso sí, dice, le gusta mucho. "El olor de un carro nuevo es algo sensual, que no tiene comparación". En su vida cotidiana en Miami usa tres carros, y "a los tres los distingo por el olor. El que más me gusta es el del Mercedes SC 500". 

Memoria y nariz
"Los carros los tengo por leasing, y así cada 30 meses puedo estrenar carro y tener la sensación de su olor". La memoria de Fernán es olfativa en todos los aspectos de su vida, no solo en los carros. En las ciudades que visita, en los recuerdos de su infancia, en las mujeres que ama o le gustan. "Quién no recuerda el olor de la casa de la abuela". Y se lamenta que el olor de carro nuevo se vaya tan rápido. 

"Deberían vender un perfume con olor a carro nuevo".

Agropecuario
En materia de motores, tiene otras dos pasiones más poderosas que los carros. La primera, quizá para muchos un poco extraña: los tractores. "Yo quisiera tener un tractor Jonh Deere o un Bob Cat. Quiero comprar uno con excavadora, y con perforadora. Eso para mi es lo máximo. Es una pequeña máquina múltiple que tiene para excavar, para quitar la nieve, tiene taladros, tiene la cargadora. Ese es para mí lo ideal, es el juguete que quisiera tener"

Y, claro no falta una que otra fantasía erótica en la que el vehículo es un tractor.

Y no solo se siente cómodo en el campo. También en el agua. Ahí, a diferencia de su modo de manejar carro muy despacio, sí le gusta la velocidad al conducir su bote.

"En el bote descubrí el viento. No tengo el suficiente valor para sentir el viento en una moto. Pero en un bote sí. Me encanta ir rápido y disfrutar de ese que es uno de los grandes privilegios que tiene la tierra".

Y hasta reversa y parquea mejor en el bote que en un carro. Una palmera que tiene a la entrada de su casa es testigo de ello. Todo carro que tiene "conoce" de cerca a dicha planta.

Y añade que uno de sus grandes suplicios cuando está en Colombia es entrar en el vehículo que usa aquí, una Nissan Pathfinder, a un parqueadero de un centro comercial.

Por su actividad conoce de cerca las formas de manejo de muchos artistas, y tiene claro que uno con el que no se montaría nunca es Enrique Iglesias, "porque maneja bien pero le gusta mucho la velocidad". Por su parte, sí viajaría tranquilo con Juanes, que es un conductor muy prudente, según su experiencia.


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