Aceites, el fluido vital para el carro

El lubricante es para la vida útil y el funcionamiento de un carro como la sangre para el cuerpo humano; y por eso los cuidados que se tengan con el suministro de este fluido en el sistema mecánico y motor del vehículo influyen en una operación óptima de la máquina.

Aunque en el carro se utilizan diferentes tipos de aceites, el más conocido y con el que mayor contacto tiene el usuario es con el del motor.

Este tiene varias funciones. Primero desarrolla la película lubricante entre las partes metálicas para aminorar los efectos de la fricción. También colabora en la tarea de limpiar residuos de la combustión. Y se convierte en un disipador de las altas temperaturas que alcanzan el motor y sus componentes en la operación.

Al momento de elegir el aceite para el vehículo, explica el experto Carlos Barrera, de la firma R y R Lubricantes, uno de los aspectos claves es la viscosidad.

Hoy los motores modernos requieren al arrancar que el aceite sea lo más fluido posible para llegar a todos los elementos que deben lubricarse y esta viscosidad aumenta en la medida que la máquina aumenta su trabajo o lo hace en condiciones más extremas. Esos niveles se clasifican entre 0 y 50.

También los aceites se clasifican por su origen. Pueden ser minerales o sintéticos. 

Los primeros son derivados directamente de la refinación del petróleo. Los sintéticos se obtienen a partir del proceso en laboratorio y sus propiedades se optimizan gracias a los procesos químicos.

Estos aceites son los más recomendados para los motores actuales, aunque su costo es un poco superior al aceite mineral, pero garantizan mayor longevidad en la máquina.

El cambio del aceite debe hacerse, señalan los expertos, bien sea cada 5 mil a 7 mil kilómetros de recorrido, o en su defecto cada seis meses. Entre cada cambio es válido reponer el aceite que en su funcionamiento el motor vaya consumiendo.


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